Ahora que te has ido, llega el momento en el que me siento embriagado por los efectos de tu paso por mi vida. Cuando no ceso de buscar incansablemente donde se esconden las fuerzas para luchar contra este silencio, en el que no encuentro las palabras adecuadas para hacerte comprender que ya no te echaré de menos, que camino despacio para alejarme de tu lado, abriéndome trayecto entre sueños rotos, esparciendo por el suelo lo que aún queda de mí. Ya no son necesarias estas noticias compasivas a las que me tienes acostumbrado, no quieras romperme por completo para luego desaparecer entre mis pedazos, no seas injusta si te faltan fuerzas para recomponerlos, tu herida así, constantemente se mantendrá viva y es algo que desmereces. Es hora de sellar todas las puertas para negarle el paso a mis miedos, para que no te conviertas en el origen de mis muros de hielo, para que al cerrar los ojos desaparezcas por completo de mis días, para dejarme querer p...
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