DISPARA
Aprieta el gatillo que esconde tu lengua
y acaba con este silencio inocuo antes de que empiece a doler.
Que el eco de tus palabras apaguen léntamente mi corazón y reabran heridas que solo tú supiste curar cuando tan siquiera erámos nada.
Que florezcan de nuevo todos mis miedos si es necesario.
Dispara,
con esa fuerza que nos dio la mágia que decidió unirnos, pues ya no me queda aliento para la defensa
y creo encontrarme preparado para ensombrecerme alejado de ti.
Hazme creer que todos los errores bien merecen una despedida.
Declárame culpable antes de sumirte en esa ausencia que jamás
volverá a ser compartida conmigo y promete sinceramente que eso no me elevará hacía la locura.
Que una vez esparcidos mis pedazos no habrá espacio para echarte de menos.
Necesito concebir, antes de que todo acabe,
que por mucho que escalé nunca alcancé tu altura,
que no fue suficiente eso de quererte, o que simplemente fue cuestión de modas.
Arrástrame hacía las vertientes más oscuras con tu voz de una vez por todas,
pero no sigas magnificando mis virtudes entre dientes,
si es cierto de que para ti en estos momentos ya no existen.
No utilices como excusa toda mi valía, ni intentes explicar que
sigo siendo alguien diferente, que eres tú quien no merece tanto y por eso necesitas desprenderme.
Aprieta el gatillo y dispara tu voz.
No esperes a que exhale mi úlimo aliento antes de largarme de tu lado,
sin ententer siquiera una de las razones de nuestra despedida.
Dispara, ya estoy roto por dentro,
sin cobardía.
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